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¿Cómo se creó la Gran Biblioteca de Alejandría?

9 abril, 2016 | Carlos Vergara

“¿Cuántos libros tenemos ahora, Demetrio?”

Era ésta una pregunta que el rey egipcio Ptolomeo I formulaba con cierta frecuencia, y Demetrio sabía que, cualquiera que fuera su respuesta, el rey preguntaría a continuación:

“¿Y estos son todos los libros del mundo?”

“No, mi señor”

“¡Pues debemos tenerlos todos!”

Ptolomeo, antiguo miembro de la guardia personal y general de Alejandro Magno, se hizo con el poder en Egipto tras la muerte de Alejandro, en el 323 a. de C. No obstante ser uno de los grandes caudillos militares de su época y dirigir un poderoso reino, Ptolomeo anhelaba un poder superior: conquistar el mundo del conocimiento. Se propuso así crear una biblioteca en la que figurasen todos los libros escritos hasta el momento. La ciudad de Alejandría, fundada por Alejandro Magno en el 332 a. de C., se convirtió en el principal centro político y comercial del vasto imperio que se extendía desde el Mediterráneo hasta el Océano Índico. Ptolomeo I quería que la ciudad fuese también la capital cultural del mundo.

Libros traídos de barcos

Ptolomeo encargó a un sabio griego, Demetrio de Falero, la responsabilidad de crear un gran palacio del saber en el corazón del palacio real. Fue así como ambos comenzaron a crear un depósito del conocimiento. Mientras Ptolomeo escribía a emperadores, reyes y príncipes, pidiéndoles libros de sus países, Demetrio enviaba a sus agentes a comprar obras en el extranjero. Se buscaban libros en todos los barcos que arribaban al puerto de Alejandría y los que se encontraban eran copiados por un equipo de escribientes. Se devolvían las copias y se conservaban los originales en la biblioteca. a3 Esta gran empresa continuó durante años. En el curso del reinado de Tolomeo II (284-246 a. de C.), el poeta Calímaco realizó el catálogo de la biblioteca, registrando 90.000 manuscritos originales y 400.000 copias; otros 42.800 pergaminos se almacenaban en una biblioteca más pequeña, situada en otro lugar de la ciudad. Una vez terminada esta construcción los eruditos  pasaban horas estudiando el “Cosmos”, palabra griega que significa “el orden del universo”.  También había otros que se dedicaban al estudio de la física, la literatura, medicina, astronomía, geografía, filosofía, matemáticas, biología e ingeniería. En esta época los genios florecían, sin mencionar que los hombres se reunían por primera vez de manera seria y sistemática en la búsqueda de un conocimiento del mundo en su totalidad.